HEROÍNAS DE LA LITERATURA ESPAÑOLA

Los personajes femeninos fundamentales de nuestra literatura

 

 

 

 

Doña Jimena, Cantar de Mío Cid, Anónimo

"¿Merced, oh Cid, de la hermosa barba!

Heme aquí ante vos, yo y vuestras hijas

niñas son y pequeñas de edad,

con estas mis dueñas de quien soy servida.

Ya veo que estáis vos de marcha

y nosotras de vos nos tenemos que separar..."

La Celestina, Fernando de Rojas

"Tiene esta buena dueña al cabo de la ciudad, allá cerca de las tenerías, en la cuesta del río, una casa apartada, medio caída, poco compuesta y menos abastada. Ella tenía seis oficios, conviene a saber: labrandera, perfumera, maestra de hacer afeites y de hacer virgos, alcahueta y un poquito hechicera..."

 

Doña Inés, Don Juan Tenorio, José de Zorrilla

"Tu presencia me enajena,

tus palabras me alucinan,

y tus ojos me fascinan,

y tu aliento me envenena.

¡Don Juan! ¡Don Juan! Yo lo imploro

de tu hidalga compasión:

o arráncame el corazón,

o ámame, porque te adoro".

Dulcinea, Quijote, Miguel de Cervantes

"Llamábase Aldonza Lorenzo, y a ésta la pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla Dulcinea del Toboso, porque era natural del Toboso: nombre a su parecer músico y peregrino, y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto".

Teresa Panza y Sanchica, Quijote, Miguel de Cervantes

"-Yo lo dudo, replicó Sancho Panza, porque tengo para mí, que aunque lloviese Dios reinos sobre la tierra, ninguno asentaría bien sobre la cabeza de Mari Gutiérrez. Sepa, señor, que no vale dos maravedís para reina; condesa le caerá mejor, y aun Dios y ayuda".

Paquita, El sí de las niñas, Leandro Fernández de Moratín

"Esto resulta del abuso de autoridad, de la opresión que la juventud padece; éstas son las inseguridades que dan los padres y los tutores, y esto lo que debe fiar en el "Sí de las niñas..."

Ana Ozores, La Regenta, Clarín

"Una mujer deslumbrante de hermosura, por alma y cuerpo, que en una hora de confesión le había hecho ver mundos nuevos, le llamaba ahora su hermano mayor querido, se entregaba a él para ser guiada por las sendas y trochas del misticismo apasionado, poético..."

Fortunata y Jacinta, Benito Pérez Galdós

"Al pasar junto a la puerta de una de las habitaciones del entresuelo, Juanito vio la puerta abierta y, lo que es natural, miró hacia dentro, puesto que todos los accidentes de aquel recinto despertaban en sumo grado su curiosidad. Pensó no ver nada y vio algo que de pronto le impresionó , una mujer bonita, joven, alta..."

Tristana, Benito Pérez Caldos

"Aspiro a no depender de nadie ni del hombre que adoro. No quiero ser su manceba, tipo innoble, la hembra que mantienen algunos individuos para que los divierta, como un perro de caza; ni tampoco que el hombre de mis ilusiones se me convierta en marido. No veo la felicidad en el matrimonio. Quiero, para expresarlo a  mi manera, estar casada conmigo misma, y ser mi propia cabeza de familia".

 

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