HÉROES DE LA LITERATURA UNIVERSAL
Ulises, Homero

" Entretanto la sólida nave en su curso ligero
se enfrentó a las Sirenas: un soplo feliz la impelía
mas de pronto cesó aquella brisa, una calma profunda
se sintió alrededor: algún dios alisaba las olas".

Rodrigo Díaz de Vivar, El Cantar de Mio Cid.

"Os puse en sus manos, hijas, a las dos;

bien podéis creérmelo, que él os casa y no yo".

Hamlet, Shakespeare

"¡Qué fatigosas, rancias e inútiles me parecen todas las costumbres de este mundo! ¡Qué asco me da! ¡Ah, qué asco, qué asco! Es un jardín sin escardar, que crece para dar semilla: sólo lo poseen cosas podridas y de naturaleza torpe. ¡Que se hubiera de llegar a esto! ¡Sólo hace dos meses muerto! ¡No, ni siquiera ni dos! ¡Un rey tan excelente que era, al lado de éste, como Hiperión junto a un sátiro! ¡Tan cariñoso con mi madre, que no consentía ni que los vientos del cielo visitaran su cara con demasiada rudeza!".

  Darcy, Orgullo y prejuicio, Jane Austen

"De niño me enseñaron a pensar bien, pero no a corregir mi temperamento. Me inculcaron buenas normas, pero dejaron que las siguiese cargado de orgullo y de presunción. (...) Así desde los ocho hasta los veintiocho años, y así sería aún si no hubiese sido por usted, amadísima Elizabeth. Se lo debo todo. Me dio una lección que fue, por cierto, muy dura al principio, pero también muy provechosa. Usted me humilló como convenía, usted me enseñó lo insuficientes que eran mis pretensiones para halagar a una mujer que merece todos los halagos".

Frankenstein, Mary Schelley

"No tema usted, no cometeré más crímenes. Mi tarea ha terminado. Ni su vida ni la de ningún otro ser humano son necesarias ya para que se cumpla lo que debe cumplirse. Bastará con una sola existencia: la mía. Y no tardaré en efectuar esta inmolación. Dejaré su navío, tomaré el trineo que me ha conducido hasta aquí y me dirigiré al más alejado y septentrional lugar del hemisferio; allí recogeré todo cuanto pueda arder para construir una pira en la que pueda consumirse mi mísero cuerpo".

  Drácula, Bran Stoker

"El profesor Van Helsing resumió esto al exclamar, teniendo a nuestro pequeño sobre sus rodillas.

-¡No necesitamos pruebas! ¡No le pedimos a nadie que nos crea! Este muchachito sabrá un día la mujer tan valiente que es su madre. Ahora conoce ya su dulzura y sus amorosos mimos; más adelante, comprenderá que algunos hombres la amaron y veneraron, arriesgándolo todo por su causa y su salvación".

  Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle
«"Interesante aunque elemental," dijo [Sherlock Holmes] mientras regresaba a su rincón favorito, donde se hallaba el sofá. "Ciertamente hay dos o tres indicios en el bastón. Nos proveen de la base para varias deducciones."
"¿Se me ha escapado algo?" le pregunté dándome ciertos aires de importancia. "¿Acaso hay alguna minucia inconsecuente de la que no me haya percatado?"
"Me temo, querido Watson, que la mayoría de sus conclusiones son erróneas. [...]»

 

Hércules Poirot

"Él medía apenas más de cinco pies y cuatro pulgadas, pero se desenvolvía con una gran dignidad. Su cabeza tenía exactamente la forma de un huevo y siempre la ladeaba un poco hacia un lado. Su bigote era muy tieso y militar. Incluso si toda su cara estuviera cubierta, las puntas del bigote y la nariz rosada serían visibles. La pulcritud de su vestimenta era casi increíble; creo que una mota de polvo le habría causado más dolor que una herida de bala. Sin embargo este hombrecito de vestimenta pintoresca había sido en su tiempo uno de los miembros más famosos de la policía belga".

Johann Wolfgang Goethe, Werther

"Y tú, pobre alma que sufres el mismo tormento, ¡ojalá saques consuelo de sus amarguras, y llegue este librito a ser tu amigo si, por capricho de la suerte o por tu propia culpa, no encontrases otro más próximo".

  Gregorio Samsa, La Metamorfosis, Kafka

"Al despertar Gregor Samsa una mañana de un sueño intranquilo, sen encontró en la cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tendido sobre su espalda dura, como blindada, y al levantar la cabeza un poco, pudo ver su vientre oscuro y abombado, dividido en callosidades onduladas, cuya altura apenas si podía sostener la colcha, a punto de escurrirse del todo. Sus numerosas patas, tan lastimosamente delgadas comparadas con el resto de su cuerpo, se agitaban impotentes ante sus ojos".

  Humbert Humbert, Lolita, Vladimir Navokov

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes".

SUBIR