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El Instituto Cervantes de Dublín: pionero de la diplomacia cultural antes de la adhesión europea

Según recoge Todoliteratura, Irlanda asume la presidencia rotatoria de la Unión Europea desde el 1 de julio de 2026 —la octava vez— hasta el 31 de diciembre, cuando cederá el relevo a Lituania.

actualizado 13 de septiembre de 2026

El Instituto Cervantes de Dublín: pionero de la diplomacia cultural antes de la adhesión europea

Con tal motivo, el Instituto Cultural Español/Cervantes de Dublín reivindica su papel, junto a los institutos alemán, francés, italiano y el Arts Council of Ireland, como pionero de la cooperación cultural europea. Pero la cronología revela un detalle incómodo: la cooperación cultural empezó antes que la integración política formal.

Una diplomacia que se anticipó a la CEE

El Instituto Cultural Español de Dublín fue creado por el Gobierno español en 1971, inaugurado por el ministro irlandés de Educación Richard Burke el 11 de febrero de 1974 y adscrito al Instituto Cervantes en 1991. Empezó sus actividades en 1972, pero España no se adhirió a las Comunidades Europeas hasta el 1 de enero de 1986. Es decir: cuando todavía éramos de fuera del club europeo, ya negociábamos cine, música y festivales con los vecinos del norte.

La prueba material está en un programa de 1976. En la primera página de la Primera Quincena de Cine Europeo —organizada por el Arts Council con la semilla de los cuatro institutos culturales— se lee: "Due acknowledgement must be given to Antonio Sierra of the Spanish Cultural Institute for planting the seed of their idea with The Arts Council of Ireland in the first place." Antonio Sierra, un funcionario español en Dublín, plantó la semilla. Sin presupuesto europeo, sin tratado firmado: solo gestos institucionales, una sala de cine y voluntad bilateral.

El canon invisible de la cooperación

La cronología que rescata Hispanidad resulta modélica para desmontar sesgos que damos por sentados. Hablamos de cooperación cultural europea y pensamos en Erasmus, en programas marco, en flujos financieros. Pero el archivo irlandés demuestra que la infraestructura blanda se tejió antes con ciclos de cine hispano-latinoamericano (1976), festivales Four Nations de folk (1982) y jazz (1984), y hasta una sección en la biblioteca del instituto dedicada a las relaciones entre Irlanda e Iberoamérica.

Y aquí aparece el sesgo de género que nos ocupa. Todos los nombres propios que articulan esta historia son masculinos: Richard Burke, Antonio Sierra, Felipe II como fundador del Colegio de los Nobles Irlandeses en 1592, el grupo Raice Charras de Salamanca en 1982, José Antonio Galicia con su Galicia Flamenco Jazz en 1984. No hay ni una funcionaria, ni una gestora cultural, ni una programadora citada. La cooperación cultural europea tiene archivo, pero el archivo no tiene rostro de mujer.

Tres preguntas para llevarnos a casa

¿Qué haríamos si releyéramos esta cronología desde una pregunta de género? ¿Qué otros institutos Cervantes en el mundo conservan historias similares enterradas bajo el lenguaje diplomático? ¿Y qué talleres, visitas guiadas o itinerarios literarios podríamos trazar para sacar del olvido a las mujeres que —seguro— también negociaron proyecciones, libros y música en aquella Dublín de los años setenta?